martes, 18 de mayo de 2010

2- En el psicologo... justificaciones

(Con algunas modificaciones menores para darle un toque de humor, pero es una historia real. Cualquier coincidencia con la realidad, es intencional.)

-Astor: Como le va Doctor?

-Psicólogo: Que tal? tome asiento y cuando se sienta a gusto, comience a comentarme sobre aquel acontecimiento que lo tiene tan impaciente, como para llamarme un lunes a las 3 de la mañana.

-Astor: Disculpe Doctor si lo desperté, pero no podía dormir y necesitaba comentarle a alguien lo que tan traumado me tenia.

-Psicólogo: No se preocupe y comience a contarme:

-Astor: Resulta que estaba yo muy tranquilo en mi casa el domingo a la madrugada... chateando con quien no viene al caso... cuando de repente... irrumpen en mi casa un grupo de sujetos masculinos, quienes promediaban una edad de 24 años.
Eran aproximadamente las 7am, al verme superado en número tuve que acceder a sus peticiones. Este grupo de personas, estaba liderado por un cordobés conocido como Martín Paredes, y me exigían como requisito para perdonarme la vida, que comenzara a interpretarles algunas canciones en la guitarra.
Al temer por mi vida, sumado al estado de excitación y ánimos festivos de este grupo de individuos, no tuve otra alternativa que acceder a sus exigencias...
Hasta que en cierto momento, luego de haber interpretado canciones folclóricas, mientras ellos cantaban con gran alegría, uno de ellos procedió a arrebatarme de mis manos aquel instrumento y él mismo comenzó a tocar una melodía de un grupo musical conocido como Los Nocheros...
Desafortunadamente me vi privado de mi libertad y obligado a realizar aquella difícil tarea de acompañarlos en su festejo sin causa, el cual se extendió hasta horas de la mañana del Domingo.
Al ser aproximadamente las 10.30 de la mañana, uno de mis secuestradores, luego de haber estado pensativo, con muchos ánimos, les plantea la siguiente idea al resto de sus compañeros "Les pinta un asadito"?
Ante la aceptación del grupo completo de malvivientes, cada uno de ellos procedió a entregarme una suma de dinero suficiente como para comprar el mismo, además de verdura para la ensalada...
Mediante amenazas de seguir usurpando mi domicilio y de destruir todas mis pertenencias, accedí a ir a realizar la compra de los alimentos mencionados...
Al regresar, encuentro a uno de ellos en el patio de mi casa prendiendo fuego en el asador, quien me ordenó que me dirija a la computadora y reproduzca canciones del grupo musical Trulalá como para ambientar la ocasión, comentándome que ya no necesitaba seguir interpretando la guitarra.
Ante mi sorpresa, luego de terminar de asar aquella carne, me invitaron a servirme un plato y acompañarlos en la mesa...
Afortunadamente a la hora 1.30 se retiraron de mi domicilio...

-Psicólogo: pero estos acontecimientos a ud. lo han traumado realmente?

-Astor: Lo que pasa que cuando fui a hacer la denuncia, los policías tomaron el relato como una invitación a mi casa, así que ya no se como hacer, porque todavía no se fueron de mi domicilio...

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